1. Nombre y edad
Sáenz Valiente Sedler Schmitz Moiguer, 28 años.
2. ¿Por qué hacés comics? ¿Cuál es la satisfacción que te traen?
Porque me gusta contar historias con imágenes y me es difícil trabajar en grupo o dirigir a uno. En comparación a los demás géneros, éste permite además una forma muy rápida y económica de transmitir historias complejas con imágenes y lograr generar sensaciones fuertes de clima.
Además para diferenciarme de mi padre, que se abocó al de animación.
3. ¿Adónde te gustaría llegar con el comic? ¿Qué es lo máximo que te imaginás (aunque sea utópico)?
Siempre quise ser invitado en “Almorzando con Mirtha Legrand”. Todos los años amenaza con retirarse y temo no llegar a tiempo a generar la fama suficiente que ello requiere. De todos modos últimamente me estuve replanteando todo y entré en dudas; hoy por hoy Mirtha interrumpe demasiado a sus invitados. También quisiera, siendo utópicos, dibujar en River. Llenar dos Rivers y que se agoten. Hacerme desear antes de salir y que me aclamen. Que cuando dibuje mis personajes más clásicos las mujeres aúllen enfervecidas. Altuna de invitado sorpresa.
4. ¿Qué otra cosa pensás que podrías hacer si no hicieras comics? ¿Creés en la idea de la vocación (“Nací para hacer esto”)?
Estoy muy ligado al dibujo, pero podría hacer otra cosa; no lo dudo. Puede que eso me ocurra algún día, si me aburro del dibujo. Mi prioridad es entretener antes que hacer historietas, me atrevo a afirmar.
Sueño con grandes éxitos, por ejemplo; con canciones pegadizas. Siempre soñé con ellas. Pero al despertar nunca las recordaba. No sabía entonces si era una mera sensación o no. Leí una vez a Hitchcock decir que un amigo de él soñaba con grandes guiones, por lo que una noche decidió dejar en su mesa de luz un cuaderno y un bolígrafo, para no perder la idea. Efectivamente, en plena noche despertose y comenzó a escribir con garbo. Al otro día amaneció y leyó ansioso el cuaderno. Decía simplemente “un hombre se enamora de una mujer”. Desalentado por dicha anécdota, siempre temí que las canciones de mis sueños sean un fiasco. De todos modos nunca perdí la fe. Empecé a expresar mi problema; a hablarlo con mis amigos. Al poco tiempo, soñaba con una canción, y de pronto me desperté en medio de la madrugada tarareándola. Tenía sueño y por un momento intenté seguir durmiendo. Pero de pronto me dije; “Un momento, es el momento de corroborarlo”. Salté de la cama y tarareando aún la canción para que no se me olvidase busqué desesperado encandilado por la luz encendida dónde registrarlo; no tenía casettes vírgenes ni micrófono en la computadora. Agarré la cámara de fotos digital y grabé una películita, capturando así el audio. Al día siguiente pude corroborar que lo que soñé tenía toda una lógica y condición de ser un tema pop perfecto. Se llama “Contigo”. Desde ese entonces siempre dejé a mano algo para grabar los temas con los que sueño a la noche, y tuve la posibilidad de capturar muchos más. Son apuntes de sonido, pero yo los entiendo. Aún no tengo los medios para producir los temas; algunos deben ser tocados por orquestas a todo trapo, otros son música electrónica, hay uno que en el climax tiene un coro de ladridos de perros. Pero cuando esté con más tiempo lo haré.
5. ¿Qué cosa no soportarías hacer?
Manicura de pies a Pablo Echarri. Ni dibujar en un proyecto que no me interesa. No hay nada peor que crear al servicio de algo que no lo satisface a uno y luego como consecuencia no tener fuerzas para dibujar los proyectos propios. Paradójicamente prefiero trabajar en algo completamente alejado de lo mío; ser manlibero y correr toda la noche. Obviamente el problema está en que si tengo que hacer algo que no quiero esto se daría en caso de necesitar dinero, y en un caso así dibujar cualquier cosa suele ser muy redituable.
6. ¿Te preocupa la idea de la trascendencia en tu trabajo, querés alcanzar la fama, la gloria?
Sí. Intento dar lo mejor de mí en mis trabajos, por lo que me gustaría que trasciendan y le gusten a futuras generaciones. Si uno publica en libros está queriendo eso; los libros, a diferencia de las revistas, por su diseño están pensados para perdurar. Pero mi intención no pasa por trascender yo como figura, sino por hacer un buen aporte de entretenimiento a la sociedad. De todos modos también es linda la idea de que lo entierren a uno con todas sus cosas, como a los egipcios,y dejar de estorbar en las bibliotecas una vez habiendo estirado la pata. Respecto a la fama y la gloria, la verdad que cada vez menos son mi meta. Con el tiempo uno descubre que los premios otorgados por los jurados significan simplemente que lo que uno hizo le gustó a un grupo selecto de personas. Incluso esas personas muchas veces no tienen idea de qué es lo que están viendo. Uno descubre que esa cosa competitiva de la fama y la gloria no es para el arte porque el verdadero arte no es competitivo; “no es una carrera de autos”, como decía Claudio “Clabe” Bernardez, justificando así que en sus concursos de historieta no haya primeros puestos.
Pero cuando viene alguien que no conocés, y te halaga reparando puntualmente en algo que hiciste en una de tus historietas; un detalle en el fondo de algún cuadrito, algo en lo que vos estuviste trabajando y pensaste que nadie lo iba a ver, eso es lo más gratificante que puede pasarle a uno. Es lo que potencia a seguir trabajando.
La otra vez Martín García Garabal, que debe estar cerca de los dos metros de altura, me dijo que se emocionó leyendo una de mis historietas. Lograr provocar algo así en semejante mole fue una de las sensaciones más satisfactorias que me ha dado hacer historietas.
7. ¿Creés que existen los genios? Si es así, ¿de dónde viene su capacidad especial?
Sí. Creo que la capacidad especial viene de que se potencian bien las cosas por la magia del destino; la mezcla de los genes, el entorno en que crece el afortunado y las cosas que lo encarrilan en una dirección puntual. No tienen porqué ser positivas; muchas veces la creatividad sale de ahí; de reaccionar ante experiencias sufridas.
Creo que hay genios de la historieta. Moebius, Hayao Miyazaki o Carlos Nine, por ejemplo.
8. ¿Qué es para vos el arte?
El arte es una forma de expresarse creando, o algo por el estilo. En realidad no sé bien precisamente definir el arte. Pero puedo acotar tres cosas acerca de cómo considero que debe ser concebido el arte:
Jodorowsky dice que si el arte es bueno debe sanar. Coincido. El arte, cuando es bueno, hace bien. No me interesa el arte usado como denuncia sin fines positivos. Muchas veces apreciamos una cosa decorada y enflorecida intelectualmente pero en la que al escarbar lo único que encontramos es un mensaje básico, infantil y deprimente del tipo “está todo perdido”. No digo que debe ser todo con ositos cariñosos. Es verdad que para que exista la luz debe existir también la oscuridad, y no por ello hay que negar a esta última. Pero creo que todo lo que se hace debe emocionar positivamente. Puede al mismo tiempo ser violento o agresivo. Una cosa no quita la otra.
Por otro lado, creo que hay que desobedecer a los patrones con los que la sociedad clasifica las cosas como artísticas o no artísticas. Muchos se deleitan en galerías locales contemporáneas contemplando obras hechas con colorcitos fosforescentes que son imitaciones baratas y estereotipadas de las cosas que se ven en las galerías de Berlín o Nueva York. Mientras, esconden los motores de sus automóviles bajo los capots. Los motores de los autos, a mi juicio son uno de los mayores logros artísticos de la humanidad. La composición de un motor; la cantidad de formas geométricas superpuestas, enroscadas, en movimiento, y para colmo al servicio de algo. Si Descartes, fanático de la geometría, tendría la oportunidad de apreciar un motor, el tipo quedaría extasiado. Creo que los capots deberían ser transparentes y lucir ese milagro del arte humano que es el motor. Es algo que leí una vez por ahí.
Por último, es imprescindible que el arte entretenga. En el sentido de recrear el ánimo, no de ser gracioso únicamente.
9. ¿Quién te inspira? ¿Por qué?
Me inspira todo lo que no tengo o no se me hubiera ocurrido o admiro. Puede ser desde la obra de un historietista, un culo hermoso de una mujer en la calle, una heladera, una frase de un texto, un culo de un gordo en el subte, o una canción pegadiza de la radio. Creo que hay dos extremos de reacción cuando nos sorprende una obra ajena: la inhibición o la inspiración. Por suerte soy de los que reaccionan de la segunda manera.
10. ¿Qué estás leyendo ahora? ¿Cuál es tu libro preferido en tu biblioteca?
Leo varias cosas al mismo tiempo: Por la mitad y medio abandonado “El lenguaje de los símbolos” de Gustav Jung. Terminando con “En la sangre” de Eugenio Cambaceres, y de historieta “Une poire sans la Soif” de JM Bertoyas, en la colectiva “Lapin nº 38” y “Supermurgeman 3, La fuite des cerveaux” de Mathieu Sapin. Respecto al libro favorito: ¡Llamen a Cocoliso!
11. ¿Cómo es tu proceso creativo? ¿Cuánto tiempo le dedicás al desarrollo de una idea?
Las ideas me llevan mucho tiempo en la cabeza hasta vaya a saber uno porqué un día las bajo al wordpad. Suelen quedar en la carpeta de guiones un largo tiempo. De vez en cuando me meto en la carpeta y releo las cosas, las modifico e incluso desecho algunas. Cuando las veo listas o me comprometo con alguna entrega paso a dibujarlas, antes mandándoselas a mi madre, quien me corrige el estilo de los diálogos.
En el caso de las ideas de historietas largas es muy distinto. En esos casos no se me ocurre la trama, sino escenas puntuales. Un conjunto de imágenes y relaciones de personajes muy precisas, pero que no funcionan como unidad, sino que exigen estar distribuidas en el entorno de un desarrollo más complejo en cuanto a cantidad de páginas. No sé precisamente qué es lo que pasa en el medio. Entonces escribo las ideas sueltas de las escenas, y luego las voy hilando, para de a poco ir complejizando la trama. Si bien no suelo tener idea de qué pasa en el medio, suelo saber precisamente la duración que debe tener lo que hay en el medio, para que se justifiquen los tiempos de las escenas que imaginé.
Para el proceso creativo suelo molestar al director Leandro Panetta, quien tiene un entrenamiento de la fantasía magnífico, y suele salvarme cuando me enriedo. También a Carlos Stalteri, un dibujante de dibujos animados que es neonatólogo también, brillante en ideas de gags. Lo visito en sus guardias, y conversamos entre parto y parto.
Una vez terminado el guión puede que las ideas iniciales terminen siendo alteradas para que todo logre encajar. Pero suelen ser pocas las modificaciones, ya que estas ideas son la escencia del espíritu de las historias que me propongo contar. De todos modos intento estar abierto a cambiarlas completamente de ser necesario.
Luego de terminadas las historias complejas las llevo al taller de guión de Irene Ickowicz, al que asisto y en el que realmente logro potenciar mucho los guiones. Dependiendo del caso de cada historia, para algunas investigo y salgo a lugares a consultar cosas o gente. Una vez terminado el guión paso a dibujarlo. Para lo cual, también dependiendo de las historias, a veces salgo a tomar fotos para documentarme.
Una vez planteado el storyboard lo consulto con el director de arte Oscar Carballo. Por último, terminado el proceso, siempre lo voy mostrando a colegas.
Me tomo como premio el dibujar las escenas de las ideas iniciales al final. Al fin y al cabo el proyecto es una gran excusa para dibujarlas; siempre intento evitar abocetarlas incluso, hasta el último momento. Si las dibujo de antemano, corro el riesgo de que se me vayan las ganas luego de dibujar el proyecto (me ha pasado).
De todos modos pienso probar otros procesos; concibo interesante el hacer historias improvisadas, o guiones escribiendo hacia adelante, o sin documentarme; todo se justifica.
12. ¿Cuaderno de bocetos u hojas sueltas?
La segunda opción. Una vez intenté salir con un cuaderno incentivado por el artista Nicolás Mastraccio, pero lo terminé usando para anotar teléfonos. A veces de todos modos si veo algo que me interesa en la calle me las ingenio para apuntarlo en alguna servilleta o similar.
13. ¿Qué materiales utilizas? Si son muchos, explicar.
Lápices, biromes, acuarelas, marcadores, tinta china, acrílicos, pasteles, hojas, cartulinas y la computadora con lapiz óptico. Depende del caso los uso de manera diferente. Siempre el resultado final se da en la computadora.
14. ¿Fotolog o Blog? ¿Por qué?
No tengo ninguno. Pero me gusta un poco más la propuesta del software del blog.
15. ¿Cuál es el autor de historietas de la argentina que más te gusta, en este momento?
Esta semana estuve mirando mucho los dibujos de Leandro Panetta. Tiene un proyecto de historieta inédito en colaboración con Podetti que está buenísimo. El proyecto está en la instancia de storyboard, ocupando tres cuadernos Rivadavia, todos dibujados a mano por Podetti. Panetta dibujó también muchos conceptos del arte del proyecto.
16. ¿Cuál es el autor de historietas de afuera, que más te gusta en este momento?
Justo ahora la belga Dominique Goblet. Puede que la semana que viene sea otro.
17. ¿Dibujar es un placer o un esfuerzo?
Una vez visité a Pablo Túnica, quien mientras charlábamos se puso a dibujar. Me acerqué a ver lo que hacía, y me atreví a sugerirle una corrección bastante técnica. A lo que él me reprochó “Bah, es que tenía ganas de dibujar, no de hacer un dibujo”.
En mi caso, dibujar es un esfuerzo. Creo que generalmente se puede notar un nítido contraste entre los dibujantes a los que les da placer dibujar y a los que les produce esfuerzo. Por ejemplo, el trazo de Quino devela notablemente el esfuerzo que le genera dibujar. El de Liniers, o el de Emile Bravo, el del placer que les produce, por el contrario.
A mi no me gusta dibujar. Intento hacerlo lo menos posible; solo lo justo. No me gusta bocetar miles de ideas. Cuando busco un personaje intento imaginármelo lo mejor posible y que la búsqueda de concretarlo en el papel sea lo más rápida posible. Dibujar me cuesta bastante.
Siempre intento experimentar estilos diferentes cuando debo enfrentar un nuevo trabajo. Pero nunca hice un cambio fuerte de raiz en el estilo con respecto a experimentar con dibujar por placer. Siempre probé esta técnica, o esta otra, pero tirando de la hilacha siempre aparece la misma estructura en el fondo. Creo que cambiar realmente la manera de dibujar es un reto importante que estaría bueno lograr algún día.
Recuerdo que en el estudio de mi padre, cuando niño, vi a un dibujante (posiblemente Daniel Baldó) que ensayaba las pinceladas minuciosamente en un papel, para luego imitar meticulosamente la impronta que había logrado con ellas sobre el original. Mi padre me recalcó como a veces vemos dibujos que parecen estar hechos a los ponchazos y la realidad de la ejecución de sus trazos es otra. Siempre pensé que era así, hasta que un día conversando con Emilie Bravo, el me aclaró que el sus historietas las dibuja rápido, porque quiere que se vean sueltas, y de esa forma tan directa logró plasmarlo. Por lo que hay de todo. Cabe aclarar que para dibujar rápido muchos recurren a símbolos prefabricados que repiten una y otra vez. Lo interesante es hacerlo sin esa trampa.
De todos modos me parece importantísimo entrar en un estado muy puro, de trance, al dibujar, ya sea un placer o un esfuerzo. Por ejemplo, para dibujar “El hipnotizador”, quise hacer algo muy cargado y si bien con proporciones caricaturescas, muy realista en cuanto a la documentación desde la imagen. Para así contrastar con los guiones de De Santis, que buscaban la armonía en otro terreno, de forma diferente a la que los interpretara Max Cachimba, para que mi propuesta de dupla no sea un clon.
Pero para garantizarme que el dibujo se viera blando para compensar los fondos cargados, utilicé las técnicas que propone Betty Edwards de dibujar con el lado derecho del cerebro cuando encaré las figuras humanas. Por lo que los dibujos originales de los personajes, hechos a lapiz, salvo por los rostros, copiados del modelado vivo, están hechos con un trazo realmente muy suelto y puro. La técnica de Betty Edwards que seguí consistía en preocuparme por llevar al papel la información de las formas de las líneas, pero no sus proporciones ni posiciones correctas. Por lo que los dibujos los hacía rapidísimo. Para luego, en la computadora, pasarme horas reubicando los trazos en su posición y tamaño justo. Al entintarlo, tal era el trance producido por el lado derecho que al pasar por arriba del lápiz con el delineado no recordaba haber hecho los trazos que veía sobre el papel. Incluso me parecían insólitos. Cosa totalmente diferente a cuando entinto un dibujo realizado con el lado izquierdo del cerebro, es decir, dibujando de memoria, en el que los trazos son completame diferentes; no parecen venir de la misma mano, y todos han sido racionalmente concebidos.
Creo que el caso de contrastar dibujos rabiosos con su posterior control meticuloso en la computadora es una propuesta muy interesante. Considero el maestro de eso a Lucas Nine. Una vez terminé con un archivo original de él en mis manos. Lo abrí en mi computadora, las capas no estaban acopladas y las fui mirando una por una. Estas tenían absolutamente todas las manchas del dibujo separadas y meticulosa y obsesivamente ubicadas. Además había un montón de capas ocultas, con otro montón de manchas. Aprendí muchísimo con ese archivo.
18. ¿Cuál es el mejor momento del día para dibujar? ¿Por qué?
La noche. Más aún las de verano. Con las ventanas abiertas, en calzones y con un bolero de fondo.
19. ¿Te genera problemas familiares pasar mucho tiempo dibujando? (Mujer, novia o amigos: “Estás siempre ahí sentado, hagamos algo”)
Sí. En homenaje al estudio de Miguel Brieva mis amigos también han apodado al mío “la madriguera”. Lo que pasa es que a veces la gente piensa que cuando se va a dormir el mundo se acaba. Por lo que si uno duerme de día es un vago para los familiares y si uno dibuja las noches del fin de semana para los amigos es un bicho raro. Pero todos aprendieron a entenderme y a quererme igual. O sea que en realidad la respuesta es no. Cachadas dulces me genera, en realidad.
20. ¿Cuál es tu sitio preferido de Internet?
Mi bulín y Neasden Control Centre, ésta semana.
21. ¿Leés mucho comic? ¿De afuera o de acá? ¿Sos de esas personas que necesitan estar siempre actualizadas?
Sí. De acá y de allá. Ahora puntualmente me interesa mucho la movida europea independiente. Creo que ahí está lo más interesante. Necesito estar siempre actualizado. Pero no por cholulo, no por el terreno de la moda de la cosa, del ahora hay que dibujar así o asá y no quiero quedarme afuera, sino porque considero que la cosa está en plena evolución y me intriga ver cómo avanza para enriquecerme. De todos modos no es algo fácil; siempre hay que esquivar la gilada.
Además me interesa estar actualizado porque robo mucho. Una vez oí decir a Sidney Lumet que plagio y homenaje son sinónimos.
22. ¿Es necesario el entrenamiento técnico para ser un dibujante de comics? Me refiero a si hay que estudiar (dibujo, diseño, composición, técnicas narrativas, etc.).
No precisamente. La historieta se expresa dibujando, por lo que hay que tener una habilidad mínima en ser claro con lo que se dice y decirlo con cierta gracia. Esa habilidad es algo que cualquiera que pueda escribir a mano en letra mayúscula puede adquirir sin importar su edad.
En la historieta entran en compromiso un montón de cosas, tales como la actuación de los personajes, sus personalidades e historias que los involucran y los encuadres, entre otras. Es un error limitarla a un dibujo con los puntos de fuga bien puestos y muchas rallitas paralelas en las zonas de sombra.
Justamente lo lindo en la historieta es que no existen universidades que generen un estereotipo ni de método ni de estudiante. Los historietistas más interesantes suelen venir de otros medios;
Daniel Torres de la arquitectura, Lucas Nine de la animación, Mariscal del diseño gráfico, Muñoz de la plástica, Copi del teatro, Fontanarrosa de la literatura, son algunos ejemplos.
Es interesante como cada uno encara la cosa desde otro lugar; La importancia de Daniel Torres por los espacios en los que se mueven sus personajes; para “Roco Vargas”, diseñó obsesivamente los planos del Club “Mongo”. La forma en que Lucas Nine dibuja los personajes; son más la sensación de sus movimientos que los personajes en sí. El diseño que Mariscal hace de sus páginas y personajes. El modo en que Muñoz dibuja no solo lo que ve y escucha, a diferencia de la mayoría, sino también todas las otras sensaciones; por eso al leer sus historietas también tocamos y olemos. El lugar en el que Copi pone al lector; lo hace ser espectador inmovil desde la butaca mejor ubicada de un teatro en el que se le presentan obras de escenografías minimalistas; en las historietas de Copi no importa más nada que el tiempo y la actuación de sus personajes, prescindiendo de recursos como virtuosismo del dibujo o encuadres o posiciones de cámara. La estructura del dibujo de Fontanarrosa no toma como base la técnica, sino la solidez impecable del relato; por eso dibuja lo imprescindible para transmitir lo que cuenta.
23. ¿Dibujante y guionista como personas separadas o una misma persona que haga todo? ¿Por qué?
Razonando que alguien tiene el don de escribir y otro el don de dibujar, por lógica de división y especificación de tareas daría un mejor y óptimo resultado el trabajo conjunto. Pero esto no es una industria. Aunque algunos la conciben como tal. Creo que está completamente errada la forma estandarizada de concebir el trabajo de colaboración entre guionistas y dibujantes. Paso a justificar:
Se suele razonar que el escribir algo lleva menos tiempo que dibujarlo (por ejemplo escribir “50 caballos galopando” es más fácil que dibujar 50 caballos galopando). Por ende el guión se hace más rápido que la realización. Por ende el guionista cobra menos. Por ende el guionista debe hacer más guiones. Por ende el guionista debe trabajar para más de un dibujante.
Este razonamiento termina haciendo que los guionistas escriban montones de guiones paralelos sacando así pizza y los dibujantes sean más llenadores de cuadritos que realizadores.
Para mí los tiempos deberían ser más como los del cine; 4 años de guión, otro año de elaboración de la dirección de arte y el storyboard, y luego unos meses para dibujarlo. No sé si los tiempos serían los mismos pero sí las proporciones.
Por otro lado el método de trabajo que se utilizan en la mayoría de las colaboraciones propone que, montados sobre una sinopsis, el guionista va construyendo la historia junto al dibujante, como si fuese un ping-pong en el que el guionista desarrolla las primeras páginas, el dibujante las dibuja y, adaptándose a la interpretación de lo dibujado, el guionista hace las siguientes páginas y así van potenciando el trabajo, ya que entonces el guión se iría construyendo enriquecido por y adaptado a la visión del dibujante. Esto suele ser más una escusa del guionista para poder hacer muchos guiones al mismo tiempo e ir llevándolos sobre la marcha y pocas veces da buen resultado. Casi siempre se llega al final haciendo malabares para intentar cerrar la historia, y muchas veces quedan cosas descolgadas o flanes en el medio; son los riesgos que se corren con estas suertes de improvisaciones. Si realmente el guionista quisiera hacer las cosas en base a la reacción del dibujante al interpretar las historias, se le podrían plantear las escenas y personajes claves para elaborarlos en una primera instancia y así adaptar el guión antes de que el dibujante entrase en la etapa de realización.
Además muchas veces pasa que el guionista cambia de idea sobre la marcha y decide salirse de la sinopsis preestablecida. El dibujante acepta quedar a ciegas y limitarse a traducir a dibujitos prolijamente lo que se le dice de cuadrito a cuadrito, pero no sabe hacia dónde va, sin poder así aportar nada desde la realización. Por ejemplo, aparece un personaje nuevo, y no se sabe si será importante o no en la trama; con qué peso presentarlo. O anticipar cosas desde la imagen, que de repente el guión por necesidad hace aparecer por arte de magia para salvar las papas del fuego, sin haber preparado antes al lector para ello. O a veces se anticipan cosas preparadas para más avanzada la historia, pero llegan al final y no alcanzan las páginas entonces las vuelan quedando así cabos sueltos.
No quiero imponer un método ni tiempos de trabajo como únicos y correctos. Se pueden hacer 200 páginas un fin de semana o historias improvisadas, resultando obras maestras. Pero creo que hay proyectos que se prestan a ello y otros no. La mayoría de las veces los proyectos de los guionistas, por el mecanismo y complejidad técnica de la trama que proponen, exigen ser algo elaborado, con idas y vueltas implicadas en su proceso de elaboración y no hecho hacia adelante. Por lo que el resultado final termina siendo mediocre.
Está de moda el prejuicio de que si elaborás mucho el guión de antemano, volviendo atrás y adelante ajustándolo sos un matemático; un gil. Si laburás con guionista sos poco sensible por no contar algo que no venga de tu mundo. Y si dibujás realista no podés contar historias propias ni sensibles; para ello hay que dibujar duro, mal y en blanco y negro. Andá a cagar.
Está bien que ahora está aceptado y de moda ser desprolijo y hacer mucho y rápido. Hay obras que se justifican y necesitan estar hechas a los ponchazos. Pero abre la posibilidad de que haya mucho chanta camuflado dando vuelta.
Por otro lado, generalmente las colaboraciones suelen ser más una negociación de las dos partes por figurar que una armonía potenciada de partes que aportan con humildad.
El guionista debe saber que los guiones, una vez realizados, deben ir al tacho de basura o bien a la papelera de reciclaje. Que su aporte es efímero, que éste debe desaparecer plasmado en la realización de la historieta. En el cine, por ejemplo, los guionistas son más humildes, porque saben que nadie los va a recordar; sus nombres están escondidos en los carteles. Quienes figuran son los actores. En los libros de historietas, por lo contrario, el nombre del guionista tiene la importancia y peso del autor, lo que le hace pensar al guionista que debe por ende justificarlo haciéndose notar constantemente.
Por otro lado el dibujante también tiene que tener la humildad de saber que sus dibujos deben estar al servicio de la narración, y no de lucirse mostrando sus conocimientos de la anatomía o de los fondos invadidos de detalles.
Es detestable leer historietas en las que se ve una lucha del guionista por mostrarse con ristras de chorizos de textos pretenciosos y al dibujante que intenta llenar los pequeños espacios que le quedan libres con virtuosismos de dibujo.
Me encanta cuando dos personas entran en sintonía, se entienden, y se potencian mutuamente. Pero los casos son contados con los dedos de una sola mano. Uno es el de MuñozySampayo, así, todojunto.
En el caso de los autores que hacen guión y dibujo muchas veces piensan que por dibujar bien no necesitan tener algo interesante que contar. Lewis Trondheim dice que lo importante para él es la historia; una historieta con un buen dibujo y una mala historia no se soporta. Una historieta con una buena historia y un mal dibujo sí. Y esto no viene gratis con dibujar algún que otro cuadrito mudo y sensible mechado por ahí.
24. ¿Te molesta que critiquen tu trabajo?
No, me encanta. Hay críticas chinchudas a las que hago caso omiso. Pero hay otras que me han dado un buen cachetazo y me han sacudido el tablero. Tuve la oportunidad de mostrarle mis historietas a Lewis Trondheim, quien me dijo que a algunas las encontraba demasiado cinematográficas; que no estaban orgullosas de ser historietas.
Más allá de que tenga del todo razón o no, me hizo cuestionarme muchas cosas. Los cuadritos de las historietas nos pueden sugerir movimientos de cámara y de sus elementos; que nos imaginemos la historia completando el espacio que hay entre cuadrito y cuadrito con una película imaginaria.
Pero muchas veces se corre el riesgo de caer en transformar la historieta en un storyboard (con buena terminación; entintado prolijo y más detalles) que exige con rencor no ser la obra terminada sino un paso intermedio para pasar al cine. La historieta sugiere pero como obra es todo lo que el autor debe dar. El storyboard sugiere pero está incompleto; es un paso intermedio. Mi padre propuso en su libro “Arte y técnica de la animación” rebautizar el storyboard bajo el nombre de “Guión visual”. Me parece acertado.
Creo que si uno hace historietas porque no le da para hacer cine y decide promediar para abajo, cayendo en el género de los cuadritos, y concibiendo a este último como un escalón menor al género cinematográfico, está frito; en el resultado se nota el rencor.
Cada idea tiene su género específico de concreción; hay ideas que deben ser poemas, otras sacacorchos, otras stencils, otras películas y otras historietas. Si por condicionantes se debe cambiar de medio, se debe realizar una adaptación que justifique concretar la idea en otro género y hacerlo con orgullo.
Un buen ejemplo es el caso de “L´Incal”, de Jodorowsky y Moebius, que es una adaptación del proyecto frustrado de llevar “Dune” al cine (proyecto que concretara David Lynch). Allí han logrado una adaptación sin rencor. Con la crítica de Trondheim me dí cuenta que muchas de mis historietas tenían un poco de ese rencor, y ésa crítica me ayudo a replantearme el cómo hacer historietas.
25. ¿Creés en eso de que “no hay nada nuevo bajo el sol”? ¿Te interesa innovar, experimentar?
Creo que el género de la historieta está en pañales aún. Espero experimentar siempre, y nunca caer en fórmulas que me hagan estar cómodo. Espero siempre necesitar la goma de borrar cerca cuando me proponga dibujar. Como decía Breccia; “Si uno termina un trabajo y está satisfecho, es el principio del fin”. También espero que se me sacuda el tablero cada dos por tres; darme cuenta una y otra vez que la cosa no iba por donde pensaba que iba. Pero siempre con sorpresas lindas.
26. ¿Drama o comedia?
Drama. Porque el drama incluye La comedia y no viceversa.
De todos modos concibiéndo dichos géneros como “gracioso” o “serio”, son los dos imprescindibles y lo mismo. Como decía Alfredo Casero, cuando le preguntaron si su tema “Shimautá” lo concebia como algo serio o gracioso, el respondió que esa diferenciación no existe, agregando “¿O vos no te reís cuando cogés?”.
Por otro lado, detesto las personas que para ablandar una discusión recurren a ponerle risas. Como considerando que la charla no se merece la dignidad de ser seria, y hay que descenderla a la instancia del humor, que quedaría más abajo, según ellos. Creo que lo gracioso es incluso más complejo que lo serio, ya que para llegar a lo gracioso hay que pasar por comprender lo serio y darle una vuelta de tuerca más. Entonces los que piensan que para humillar a alguien hay que reírsele de los comentarios son personas estériles de feeling.
27. ¿Hubo algún momento en que pensarás “Largo todo, no hago más historieta”.
Por supuesto. Amagues temporales, por ahora. Pero ya va a pasar en serio, no os preocupeis.
28. Siguiendo la premisa de que un autor “escribe sobre lo que conoce”, tengo la idea de que los artistas en tiempos de grandes guerras, grandes epidemias o grandes cambios sociales se han volcado más a cierto tipos de historias con tramas vinculadas a “acontecimientos externos”, que les han dado mucho sobre qué escribir. Y que en tiempos más tranquilos (más tranquilos que aquellos, no por ello menos conflictivos), como los que vivimos, se vuelcan más hacias sus mundos internos y sentimientos. ¿Qué pensás de eso?
Pueden ser tendencias. Pero más me importa que tengan algo que decir. Se puede hablar del ombligo de uno o del genocidio. De ello pueden salir ideas fascinantes o cosas aborrecibles.
29. ¿Creés en el concepto del alma o algún espíritu/energía separada o encarcelada en el cuerpo?
Un chamán boliviano me presentó a mi ángel guardián. Mi ángel guardián me cayó bien y creo en él. De todos modos yo no solo soy todo lo que hay de la piel para adentro. Mi ángel también soy yo; no está ni separado ni encarcelado. Yo también soy las montañas. También soy Eddie Sierra.
30. ¿Creés en la vida después de la muerte?
Por supuesto; no soy solo un cuerpo que se pudre con el tiempo. No me voy a acabar cuando me coman los gusanos. También soy Eddie Sierra.
31. ¿Cómo es tu lugar de trabajo?
* Respecto a las fotos:
Estoy recién mudado, por lo que hay muchas cosas que aún no están instaladas. Además, junto a otros colegas, estamos trabajando para un corto de dibujo animado de Carlos Nine en mi casa, por lo que improvisadamente en lo que sería mi lugar de trabajo individual ahora somos 6 personas.
